Mediación organizacional

Es habitual que dentro de las organizaciones se den situaciones donde los puntos de vista de departamentos o de compañeros no estén alineados. Ante estas situaciones, el temor a dañar la relación o a no conseguir los objetivos lleva a los profesionales a verse envueltos en situaciones que, como poco, generan ineficiencia, retraso en los plazos y tensión emocional.

Para cambiar dicha situación se hace necesaria la figura de un facilitador de la comunicación. Un gestor de esa tensión que permita que los profesionales puedan centrarse en lo verdaderamente importante. Desde Habitus queremos ayudar a las empresas a lograr "una gestión eficaz y ágil de las tensiones profesionales" a través de procesos de mediación organizacional.

¿Qué aporta le mediación organizacional?

  • CREAR UN PROCESO ADAPTADO A CADA SITUACIÓN EN CONCRETO

El proceso de mediación se estructura en función de la disponibilidad de las partes y en atención a sus necesidades particulares. Las sesiones de mediación pueden programarse rápidamente lo cual se traduce en ahorros de tiempo en la búsqueda de soluciones y en la toma de decisiones. La duración de una sesión suele ser de 2 horas aproximadamente.

  • ALCANZAR UN RESULTADO AUTODETERMINADO

Las partes decidirán los términos de cualquier acuerdo. El mediador actuará como facilitador de la comunicación y será el encargado de dirigir el proceso. Las partes son las expertas en la sustancia.

  • AHORRAR COSTES ECONÓMICOS Y EMOCIONALES

La mediación cuesta una fracción de lo que cuesta litigar o prolongar el problema. Y en el 90% de los casos alcanzan acuerdos que son siempre más productivos y de mayor valor para las partes.

  • PRESERVAR LAS RELACIONES

La mediación mejora la comunicación y la comprensión entre las partes al tiempo que fortalece las relaciones profesionales y personales. Además, favorece un actitud empática y asertiva, y fomenta la escucha activa.

Principios básicos

1. Flexibilidad

2. Voluntariedad

3. Confidencialidad

4. Imparcialidad y neutralidad

Es un procedimiento sencillo y flexible que permite que él mismo se ajuste constantemente a las necesidades de los profesionales involucrados.

Nadie está obligado a mantenerse en el procedimiento de mediación ni a concluir un acuerdo.

La obligación de confidencialidad se extiende al tercero neutral, que quedará protegido por el secreto profesional y a los sujetos involucrados en la mediación. Ello permite dinámicas comunicacionales que favorecen el acuerdo.

Las actuaciones de mediación se desarrollarán de forma que permitan a las partes en conflicto alcanzar por sí mismas un acuerdo. El mediador no impone el acuerdo ni dirige el mismo en ninguna particular dirección.